Las claves para la correcta iluminación de la vivienda
En la iluminación de la vivienda se debe contemplar una complementariedad entre la iluminación natural y la artificial.
Las zonas más oscuras se deben compensar con lámparas o luces puntuales que no dejen zonas en penumbra a lo largo del día.
Las tomas de luz requieren de una planificación a conciencia de lo que se va a necesitar. En forma genérica se recomiendan cinco entre salón y comedor, tres en los baños. En la cocina cuanto más haya es mejor, pero debe contar por lo menos con cuatro, lo mismo que la zona de dormitorios.
En una casa deben existir tres tipos de luz: la luz general que es la que ilumina por completo el espacio, la luz ambiental que es más suave que la anterior y sirve para crear distintos ambientes dentro de un mismo espacio y la tercera es la luz puntual, que es directa para la realización de distintas tareas como lectura o trabajo.
Para la determinación del número de luminarias y potencia de las mismas es imprescindible tener en cuenta el color de la habitación. Los colores oscuros absorben la luz, por lo que hace falta mayor potencia para iluminar, todo lo contrario si la habitación está pintada en colores claros.
En forma general, se considera que son necesarios 20W por metro cuadrado para conseguir una iluminación correcta.
La luz se emplea para conseguir efectos y sensaciones en los habitantes. Para ello mucho tiene que ver la calidad de la luz, la que está dada por el tipo de luz que arroje la bombilla.
Las lámparas halógenas se caracterizan por ser potentes y con mucho brillo. Las luces de bajo consumo y fluorescentes tienen colores azulados y por lo tanto son más fríos.
En zonas especialmente dedicadas al ocio o al descanso, es fundamental incorporar luces ambientales. Aquí los productos estrella son las lámparas, ya sean de pie o de sobremesa con pantalla. Estos elementos son capaces de crear una atmósfera cálida y serena.
No hay que colocar lámparas estridentes sino equilibrar la iluminación. Para la iluminación general se recomiendan lámparas de 100W, mientras que la iluminación ambiental funciona con lámparas de 60W.
Para la realización de actividades manuales, o para el estudio de los niños o la lectura es necesaria una luz puntual que brinde la potencia necesaria para poder fijar la vista sin que provoque cansancio. Para este fin se utilizan los flexos y las lámparas de pie. Otra opción muy interesante es la de colocar apliques orientables. De todos estos elementos existen una gran gama de modelos que pueden acoplarse a cualquier estilo de diseño interior, transformándose en protagonistas de la decoración del espacio.